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sábado, 30 de abril de 2011

En un boletín publicado por el Museo de Arte de la Fundación José Orihuela Yábar siendo su director José Lambarry Bracesco, y Administrador José Leton Muñoz, por cortesía de la Compañía Cervecera del Sur del Perú y de Brannif Internacional, se expresa que el sitio y palacio que hoy comentamos es como una síntesis de la arquitectura civil en el Perú, que de palacio pre-hispánico se convirtió en mansión señorial y luego en museo de arte; y además se informa que en tiempos de la conquista, en el sitio vivió el primer obispo que tuvo el Perú, el dominico fray Vicente Valverde, y que también fue morada de su hermana Doña María Valverde, esposa que fué del Mariscal Almagrista Rodrigo de Orgoñez, muerto en combate, en Cachipampa, a manos de los hermanos Hernando y Gonzalo Pizarro.

Posteriormente el inmueble pasó a ser propiedad de Don Pablo Costilla y Gallinato, marqués de San Juan de Buenavista; y más tarde fue morada de la familia Valverde Contreras y Xarabá, Marqueses de Roca Fuerte, quienes dieron al palacio con fondos provenientes del Arzobispado, y el inmueble asumió la calidad de Palacio Arzobispal.

Explica el mismo boletín que en 1966 monseñor Ricardo Durán Arzobispo del Cusco, sintió el deseo de convertir su palacio en algo más provechoso para la sociedad y dando un ejemplo de desprendimiento por parte de la iglesia, se puso en contacto con Don José Orihuela Yábar, ilustre cusqueño, quién a través de muchos años y a costa de sacrificios, había reunido la mejor colección de pintura cusqueña de la época virreinal. El señor arzobispo decidió donar el palacio al pueblo cusqueño, y a su vez el Señor Orihuela Yábar decidió hacer los mismo con su valiosísima pinacoteca.

Se componen de 169 cuadros de pintura cusqueña, una colección de crucifijos de marfíl compuesta de 10 piezas, muebles coloniales, imaginería y adornos diversos. El arzobispado de su parte donó 11 cuadros de pintura virreinal cusqueña; el seminario de San Antonio Abad donó 16 cuadros y el maravilloso retablo barroco, dorado con pan de oro, que se instaló en la capilla del museo y que fue conducido desde la hacienda Huararaypata, propiedad del mencionado seminario. En 1970 se instaló en el museo la sala Diego Quispe Ttito con 12 lienzos  de la colección Corpus Christi, propiedad de la parroquia de Santa Ana.


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